sigo siendo esclava de tu cuerpo y tus deseos
como el cigarrillo que me fumo por las tardes
y el café que me despierta en las madrugadas
la musa viviente de las pasiones, los escondites.
destinada a un mundo de sombras.
evitando el ardor que me produce tu desnudez
desvisti mi alma y me entregue a ti
ciegamente, el sabor de tu cuerpo
me incita a vivir.
me das esperanzas, olvido la soledad.
mis lagrimas bañarían tu cuerpo si dejas de estar.
Tu, mi musa, mi divinidad.
un rojo perfecto, que me desvía a la silueta de tu altar
la recreación pura de una conexión especial
el deseo de la vida
sin ti no es igual.
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