miércoles, 23 de enero de 2013

V.

sigo siendo esclava de tu cuerpo y tus deseos
como el cigarrillo que me fumo por las tardes
y el café que me despierta en las madrugadas

la musa viviente de las pasiones, los escondites.

destinada a un mundo de sombras.
evitando el ardor que me produce tu desnudez

desvisti mi alma y me entregue a ti

ciegamente, el sabor de tu cuerpo
me incita a vivir.

me das esperanzas, olvido la soledad.

mis lagrimas bañarían tu cuerpo si dejas de estar.

Tu, mi musa, mi divinidad.

un rojo perfecto, que me desvía a la silueta de tu altar

la recreación pura de una conexión especial
el deseo de la vida
sin ti no es igual.








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